Carreño

DESDE LA MANCHA

Historias y Ritos

DECÍAMOS AYER... ¡Socorro! Que nos matamos

08/07/2008

NO sé por qué, lo expresado en Bruselas por el ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, en contestación a las críticas del Círculo de Empresarios españoles, asegurando que “No es nuestro trabajo decir cuándo vamos a entrar o no en recesión, si vamos a entrar o no”. Y eso, después de haber revisado hasta en dos ocasiones la previsión de crecimiento, e insistir que en el segundo trimestre habremos de crecer menos que en el primero; me tralada a otros tiempos.

Tiempos plácidos pese a todo, en los cuales todavía se podía “coger el fresco” a las puertas de las viviendas sin correr el riesgo de que algún motorista desnortado o una discoteca ambulante llamada coche, te pudieran quitar el hipo; unos tiempos en el que el ahora deporte nacional llamado “botellón” no se practicaba en equipo sino que era la fiel expresión del esfuerzo personal de cada hijo de vecino, intentando justificar tal “afición” en que la mayor ingesta de “chrripipi” a la larga habría de resultar beneficiosa para la economía nacional.

Y es por eso que la declaración de nuestro ministro me lleva a la reflexión y, ahora sí, a relacionarla con el hecho ciertamente chusco, de aquel padre de familia que aficionado a ese “botellón individual”, que una noche sí y otra también llegaba a casa “bien puesto”; cuando una de estas en que apenas sentado a la mesa y con la prole alrededor, la esposa le recrimina una vez más y la reacción de éste intentando atizarle con el tenedor en la cabeza; con tan mala suerte que antes de llegar a ella impactó contra la bombilla, que a baja altura sobre la mesa iluminaba el triste espectáculo, quedando la sala en penumbra. Fue el momento que la mujer aprovechó para hacerle obsequio de una tanda de golpes allá donde pudiera alcanzarle, mientras que el buen hombre, con tono entre desaforado y lastimero gritaba una y otra vez: ¡Socorro! Que nos matamos. ¡Socorro! Que nos matamos...

A través de las abiertas ventanas, pues era verano, los vecinos oyeron la alarma y rápidamente corrieron hacia la casa donde encendiendo una vela se encontraron con el triste cuadro: los chiquillos arrebujados sobre el viejo sofá mientras la madre continuaba “su faena” a la caza del hombre, que escondido debajo de la mesa no cesaba de gritar pidiendo socorro.

Si el responsable de un Departamento del Estado, que además se supone está capacitado para velar por la seguridad y buena marcha económica de los asuntos inherentes, determinante por tanto para el buen funcionamiento empresarial, y de la clase trabajadora por consecuencia; fiel expresión, al fin de la situación de un país, te dice que “no es su trabajo decir cuando se va a entrar o no, en recesión; o si se va a entrar o no”, pues... ¡Apaga y Vámonos! ¡Socorro, que nos matamos!
al_hanbor@yahoo.es

http://carreno.cuadernosciudadanos.net/Juan_Manuel/2008/07/08/deciamos-ayer-socorro-que-nos-matamos-4/
0 Comentarios - Enviar comentario

Comentarios:

    Aún no hay Comentarios para esta anotación...

Publicar un comentario


 

(Fijar cookies para el nombre, email & url)

Valid XHTML 1.0
Valid CSS
Algunos derechos reservados
Derechos reservados